Se aproxima el 18 de Septiembre y con él, las Fiestas Patrias, la idiotez comienza a apoderarse de nosotros y quienes fuimos citadinos durante el resto del año comenzamos a actuar como huasos de campo, pues claro, es que hace 196 años se creó la primera junta Nacional de Gobierno en Chile y con ella el inicio de nuestra independencia de España (la que solo se concretó un 12 de Febrero ocho años después, tras la batalla de Maipú).
Esta independencia de la madre patria es en realidad bastante cuestionable, no solo conservamos su lengua y su religión, sinó también toda suerte de atrocidades que afloran en estas fechas junto al fervor patrio y por lejos, entre ellas, la más aberrante es el Rodeo.
El Rodeo, para el lector afuerino, es nuestro “deporte nacional”, deporte curioso, pues quienes lo practican rara vez hacen gala de sus destrezas físicas limitándose solo a montar un caballo en una pista semicircular hasta hacerlo estrellar contra un novillo asustado. El adjetivo “Nacional” también es cuestionable, pues por el elevado costo que implica es muy poco probable que más del 1% de la población lo practique.
Así pues, el rodeo es nuestra muy chilena versión de las sanguinarias corridas de toro españolas, y resulta -como todas nuestras imitaciones- una ordinariez propia del tercer mundo, donde la destreza y el coraje del torero es reemplazado por la superioridad numérica de dos jinetes, que disfrazados de campesinos montan a sobreseguro un par de majestuosos corceles. El enorme Toro bravo de las corridas, es reemplazado por un asustadizo novillo, el que necesariamente no debe haber participado en otros rodeos (es decir un primerizo) y claro, la alta nobleza española que llena las graderías del macabro espectáculo hispano, es reemplazada por nuestro triste jet set criollo, formado por empresarios buenos para la farra, politiquillos, futbolistas y las infaltables modelos de pasarela, todos ellos convocados allí con el único objetivo de intentar revesitrse de la clase con la que no nacieron.
En fin, detesto el rodeo, pero Septiembre tiene su lado bueno, pues por espacio de dos semanas, la indiada experimenta una curiosa metamorfosis, que la hace añorar escuchar grupos de música chilena como Los Cuatro Cuartos o los Huasos Quincheros, que se abren paso como un pequeño paréntesis dentro de 365 días de reaggeton.





Hola!
me agradó bastante el comentario
debidoa que se infiere que conoces muy bien la realidad de este torturante país, además de meter la historia de la madre patria llegaste hasta la actualidad, o sea, el reggaeton…
en fin…es muy confortante leer esta especie de artículos…saludos
KILTRY
eeeeeeeeeeeeeeeee ???????????????????????”
no tienes idea de nada nisiquiera sabes andar a caballo
beo que la ignorancia te ase abalar estupideses
jajajajja que pena me das